viernes, 29 de mayo de 2026

De ruta por Portugal: movilidad en Matosinhos

 

¡De ruta por Portugal!

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo se vive el día a día en un instituto fuera de España? ¿Tienen los mismos horarios imposibles? Para resolver estas dudas  (y de paso aprender un montón), nuestro compañero Alberto Rodríguez Fuertes hizo las maletas a mediados de mayo y se marchó de movilidad a Matosinhos, una ciudad costera del distrito de Oporto.

El objetivo de su viaje era conocer de primera mano el sistema educativo portugués y observar otras formas de dar clase. Alberto visitó dos centros clave: la Escola Secundária Augusto Gomes y la Escola Secundária Abel Salazar.

A continuación, os contamos los choques culturales y las curiosidades de su experiencia.

Spoiler: hay cosas que os van a dar mucha envidia.

  

El sistema portugués: ¿Igual que el nuestro?

A primera vista se parece bastante, pero tiene sus propios giros de guion. Allí la educación es obligatoria de los 6 a los 18 años y el territorio se divide en dos grandes bloques:

          Ensino Básico  (6 a 15 años): Se divide en tres ciclos. El primero y el segundo equivalen a nuestra Primaria. El tercer ciclo (de 7º a 9º curso) corresponde a 1º, 2º y 3º de la ESO. Al terminar el 9º año, ¡boom!, fin de la etapa básica.

          Ensino Secundário (15 a 18 años): Aquí entran los cursos de 10º, 11º y 12º. Para que os hagáis una idea, es el equivalente a 4º de la ESO y nuestro Bachillerato. Al igual que nosotros, los estudiantes eligen su bando según su futuro: Ciencias y Tecnología, Humanidades, Economía, Artes o Formación Profesional.

  

Parada 1: Escola Secundária Augusto Gomes


Este centro está catalogado como “Centro Tecnológico Especializado”. Imaginaos un titán de casi 1.200 estudiantes y 130 profesores. Cualquiera pensaría que las clases están masificadas, pero la realidad es que las ratios son de solo 24 alumnos por aula y hacen un montón de desdobles.

 

Lo más curioso de su funcionamiento:

• Adiós al recreo clásico: No existe el típico descanso largo de media hora. Tienen pequeños intermedios de 5, 10 o 15 minutos entre clases.

• Maratón por los pasillos: Sus horarios no son fijos de 8:00 a 14:00. Cambian según el curso, entran y salen a diferentes horas y tienen varias tardes lectivas. Eso sí, agrupan varias sesiones seguidas de la misma materia para que dé tiempo real a hacer prácticas, laboratorios o debates sin que suene el timbre a mitad de lo más interesante.

• Control de "influencers": Los alumnos mayores pueden usar el móvil en el centro (apagado en clase, lógicamente). Pero los más pequeños... ¡tienen que dejarlo apagado en la mesa del profesor al entrar! Además, fichan con tarjeta magnética para registrar su entrada y salida.

• Instalaciones nivel VIP: Techos insonorizados, laboratorios equipadísimos, pabellón top y una cafetería con pantallas táctiles. ¿Lo mejor? Una sala de descanso con juegos de mesa y futbolín para desconectar.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

                                                                                                                                                     


Parada 2: Escola Secundária Abel Salazar



El segundo centro visitado funciona bajo un modelo muy común en Portugal: los "grupos de escolas". Es una especie de

 megaorganización donde un solo equipo directivo gestiona varios centros de la zona (desde Infantil hasta Bachillerato y FP).

 Lo que más llama la atención de este instituto:

  · Nómadas en el instituto: Aquí las clases no tienen un aula fija. Los alumnos se mudan de habitación según las necesidades del día. ¿Consecuencia?  Alberto llegó a presenciar una clase de Portugués de 10º curso dentro de un laboratorio de Química. ¡Originalidad ante todo!


·      · Arquitectura inteligente: El edificio no tiene ascensor, pero está diseñado estratégicamente con muy pocas escaleras y muchas rampas. De ahí que la movilidad de las aulas sea tan dinámica.

                          

                         

                                                                         Que incrível!

  Volver a las aulas después de ver cómo funcionan nuestros vecinos siempre te abre los ojos. Ha sido una experiencia tremendamente enriquecedora para comparar metodologías y traer ideas frescas que demuestran que hay muchas formas de aprender y enseñar con éxito.

Y ahora os toca a vosotros mojaros... ¿Qué os parece su sistema? ¿Cambiaríais nuestro recreo por un futbolín en el vestíbulo? ¿Os molaría cambiar de aula en cada asignatura o preferís la comodidad de vuestra mesa de siempre?

¡Dejadnos vuestras opiniones en los comentarios!                                                                                     


Enlace dossier completo:

https://drive.google.com/file/d/1QCJUdO-FDTo-aisZnb8vUin7OwU15inP/view?usp=sharing



 


 

 

 

 

 

 


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